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Ruta e itinerario Dia 5: 2 Julio, de Les Allemands a Beaufortsp (1K)
sp (1K)hojita (1K)sp (1K)Escrito por sttraping
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Recorrido del día 327 km para completar un total de 1702 de viaje.

I t i n e r a r i o : Barcelonnette - Jausiers - Col de Vars - Guillestre - Col de L'Ange Gardiens - Col d'Izoard - Briançon - Col du Lautaret - Col du Galibier - Valloire - Col du Telegraphe - Saint Michelle de Maurienne - Bonneval Sur Arc - Col de L'Iseran - Val D'Isere - Seez - Comet de Roselend - Beaufort

barcelonnette a beaufort

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En el techo de los Alpes francesessp (1K)
sp (1K)hojita (1K)sp (1K)Crónica de la jornada
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Ayer aprovechamos para trasnochar un poco ya que como muy pronto la cadena llega al taller a las 10 de la mañana. Desayunamos tranquilamente y sin perder más tiempo, con las motos cargadas, vamos para el taller. Por fortuna hoy sí, la cadena llega a las 10:30h de la mañana y a las 12h estamos preparados para salir ... por fín podemos continuar nuestro viaje y la sensación de alivio y alegría se puede percibir en todos los integrantes del grupo.

En el día de hoy no tenemos claro hasta dónde llegaremos, aunque tenemos la intención de recuperar en dos días lo que teniamos que hacer casi en tres. En un principio pensamos acortar y dejar para otra ocasión el Galibier, pero al final como hace muy buen día, nos resistimos a no hacer la ruta tal y como la teníamos pensada y no podemos dar de lado a uno de los míticos ascensos de los Alpes franceses.

De camino hacia las primeras estribaciones del Col de Vars Col de Vars, casi casi nos parece increible haber dejado atrás Barcelonnette, que aunque es una bonita ciudad, por momentos, parecia un bache insalvable. Entre estos pensamientos y la sensación, lógica, de alivio, dejando atrás Jausiers y algunos otros pequeños pueblos nos acercamos hasta la D902, a la que dejaremos la entretenida tarea de introducirnos en el Valle de Ubaye.

La subida al col se hace por una carretera no en muy buenas condiciones y con muchos tramos en reparación dónde no habia asfalto, aún así la subida es preciosa. Las impresionantes vistas sobre el valle junto con lo serpenteante de la carretera hacen que casi sin darnos cuenta alcancemos los 2108 m. de altitud y la cima del col Col de Vars. Paramos, en lo que será el "protocolo" a seguir en casi todos los puertos; tomar las fotos de rigor y a comprar la pegatina del col.

El Col de Vars solo está abierto de Mayo a Octubre, aunque dependiendo de las inclemencias del tiempo estas fechas podrían variar.

Comenzamos nuestro descenso hacia el Valle de Queyras y Embrun siguiendo el camino trazado por la D902 hacia el pintoresco y pequeño pueblo de Guillestre. La vegetación se hace cada vez más densa y la carretera va mejorando paulatinamente según vamos dando buena cuenta, de un buen y entretenido puñado de curvas.

Pasado Guillestre y sin prisa pero sin pausa nos encaminamos hacia el siguiente col de la jornada, Col d'Izoard. La carretera en progresivo ascenso trascurre paralela al río Guil y nos va mostrando pequeñas poblaciones que desaparecen de nuestra vista tan rápido como llegaron, dejándonos tan solo un vago recuerdo a la hora de escribir esta crónica. Aunque en constantes ascenso desde hace unos cuantos kilómetros, se puede decir que la subida al col comienza realmente al pasar la localidad de Brunissard, lugar en el que la carretera se vuelve descaradamente más estrecha, sin delimitación de carriles y en ascensión muy acusada con algunas curvas de herraduras. La carretera, en buenas condiciones, va dejando atrás cualquier tipo de vegetación y las vistas de los acantilados erosionados en todo el Casse Deserte (conocido como puerto lunar) son inolvidables y sobrecogedoras Casse Deserte. No podemos resistirnos a realizar una parada para poder disfrutar de tan bello paraje más pausadamente.

Ya arriba el viento pega con fuerza y tras tomar unas instantáneas Col d'Izoard, comenzamos el rápido descenso por largas rectas con una explendida visibilidad a través de los amplios campos que nos acompañan en esta larga bajada camino de Briançon.

Según nos acercamos a la ciudad fortificada de Briançon, los pinos se unen a nuestro rodar y la bajada se hace más pronunciada y retorcida. El paso por la ciudad situada a más altura de Europa lo hacemos rápido, posiblemente sin disfrutarla como nos hubiera gustado, pero el tiempo apremia.

La D1091 será la encargada de guiarnos hasta la cima del Col Du Lautaret. Se mantiene abierta todo el año, no en vano es una de las principales rutas entre Francia e Italia y por lo tanto tiene bastante tráfico. La subida la hacemos alegre, la carretera así lo permite con curvas rápidas, en buen estado y una anchura más que notable. Los 27km de Briançon hasta la cima del col se hacen en la agradable compañia de las impresionantes vistas sobre las cercanas montañas mientras que se atraviesa el Valle de Guisane.

Una vez en la cima del col Col du Lautaret y de quedar sorprendidos por el impresionante ambiente ciclista que se respira, giramos a la derecha para comenzar uno de los puertos que más ganas tenía de subir en la zona francesa. Posiblemente el Tour de Francia, del que siempre he sido seguidor, me lo ha mitificado pero hay que subirlo. El col en cuestión no es otro que el Col du Galibier y para ser sinceros no defraudo lo más mínimo. Altas cumbres, glaciares, vistas de infarto sobre el valle y el Col du Lautaret, curvas, muchas curvas por una carretera retorcida y estrecha galibier. Todo lo que se pueda decir de esta subida me sabe a poco.

Comemos en la cima de tan imponente col acompañados, de ciclistas, motoristas, escaladores y de un fuerte y constante viento. El deambular de viajeros es incesante aunque sin llegar a ser un agobio. A estas horas nadie nos quita la satisfaccion de haber pasado tres de las grandes cimas de los Alpes Franceses.

Una vez que damos buena cuenta de nuestras latas de ensalada que tuvimos ocasión de comprar en nuestra forzada estancia en Barcelonnette, comenzamos la bajada del Galibier. Desde la cima se puede ver perfectamente buena parte de la bajada Col du Galibier, quizás en mejor estado que la subida y bastante más sosegada hasta enlazar con el Telegraphe. Antes, pasaremos por la túristica villa de Valloire o Valle Dorado, lugar que vive por y para el turismo de donde parten todo tipo de rutas e itinerarios y se puede disfrutar de diferentes actividades tanto invernales como estivales.

Retomamos la bajada hasta enlazar con el Telegraphe y sus tornantes que junto a una espesa vegetación nos dejarán en Saint Michelle De Maurienne a tan solo unos 712 metros de altitud.

En Saint Michelle tomamos la D1006, que paralela a la autovía nos lleva por la base del valle intrudociendonos sutilmente en el Parque Natural de la Vanoise y mostrandonos pequeños pueblos saboyardos que van salpicando nuestro rodar hacia Bramans. En Bramans la parada es obligada. Negros nubarrones se ciernen sobre las cotas más altas que se perfilan frente a nosotros, así que toca ponerse los chubasqueros. Nuestra siguiente cima es el Iseran y se nos presenta pasada por agua. Una vez equipados para el chapuzón dejamos a nuestra diestra una tentación llamada Col de Mont Cenis (en otra ocasión será) y continuamos hacia Bonneval Sur Arc con la carretera bastante mojada, con gravilla y recta hasta pasar la citada localidad. lugar en el que se inicia la subida Bonneval sur Verdon.

La ascension tal y como pensabamos se hace sobre mojado, aunque este gigante de 2770 metros de altura nos está respetando y parece ir apartando las nubes a nuestro paso. La carretera nos sube con energía hacía una de las cimas más altas de los Alpes Iseran. Por suerte, al llegar a la cima el cielo está más abierto y podemos disfrutar de una impresionante panorámica sobre el valle y el resto de montañas y cumbres, las cuales, se nos antojan insignificantes ante la majestuosidad del Iserán Iseran.

De camino a Val d'Isère comenzamos la bajada de nuestro último "grande" de la jornada, dando buena cuenta de pequeños pueblos y aldeas con sus típicos caseríos e iglesias, cruzando unos cuantos túneles y galerías de ténue o inexistente iluminación mientras, nos acercamos al desvio hacia la estación de esquí de Tignes, el cual pasamos de lejos, mirándolo de refilón y apuntándolo como asignatura pendiente para otra ocasión.

Nuestra gran aliada en el día de hoy, la D902, nos lleva hasta Seez, ciudad que a primera vista no nos dejó un recuerdo especial aunque seguro que algo esconde en sus entrañas. Como Sinka se pone un poco nervioso con el tema de la gasolina tratamos de rellenar los depositos, aunque con poca fortuna ya que solo se pueden utilizar los surtidores con tarjetas y las que llevamos no sirven, por lo que sin perder más tiempo, con Sinka intranquilo por si llegará o no a la siguiente gasolinera y yo tan tranquilo porque nos quedan 100km de autonomía y unos 70km para llegar a la D1212 (supuestamente plagada de gasolineras), callejeamos buscando las primeras rampas de lo que será la última cima de la jornada.

Con el sol escondiendose entre un gran nubarrón y con cierto sabor melancólico comenzamos la ascensión a la Comet de Roselend. Nueve tornantes con un pavimento mojado por las primeras gotas de lluvía que rebotan con fuerza sobre el casco, son la antesala de una bonita subida por carretera en buen estado que sin llegar a ofrecer la majestuosidad de los grandes colosos que hemos subido en el día de hoy, tiene su propio encanto y belleza. El tráfico es excaso en toda la subida y al llegar a la cima la climatología nos da otra pequeña tregua e incluso algún rayo de sol se atreve a teñir de ocre las verdes montañas que nos rodean Roselend.

A estas alturas decir que estamos encantados con nuestro primer día "serio" en los Alpes, es poco. Llevamos un buen puñado de horas sobre la moto pero sinceramente queremos más, pero la noche poco a poco se acerca y hay que parar a buscar un sitio para dormir, aunque por el momento pensamos en lo que será una tendida bajada, que en realidad se convierte en un excelente mirador sobre el lago de Roselend en la parte media del descenso Roselend. Dejamos atrás otra alternativa a vuestra elección, ya que pasado el lago aparece el desvío hacia el Col du Pre que puede servir de rodeo para llegar hasta Beaufort. Ya que la noche se nos hecha encima decidimos no abandonar D925 hasta Beaufort, pueblo con gran encanto en el que pernoctaremos beaufort.

En el primer hotel que vemos paramos. Por suerte tienen una habitación libre para tres, aunque como son algo más de las 10 de la noche la cocina ya está cerrada. Descargamos las motos, las guardamos bajo techo (en un sitio que nos ofrecen en el hotel) y salimos en busca de un lugar para cenar algo; no es cuestión de volver a comer de lata. Entre las pequeñas callejuelas de este pequeño pueblo alpino, encontramos una pizzeria que prepara, como no puede ser de otro modo, pizzas, aunque para llevar. A pizza por barba (el hambre ya se deja notar) terminamos en una pequeña plaza al lado del rio que atraviesa el pueblo degustando nuestra cena acompañada de una buena cerveza bajo una tranquilidad digna de ser mencionada en esta crónica.

Mañana tenemos por delante otro largo día y si todo va bien entraremos por fin en Suiza.




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