 |
Ruta e itinerario Dia 9: 6 Julio, de St. Moritz Bad a St. Moritz Bad
  Escrito por sttraping |
 |
Recorrido del día 346 km para completar un total de 2733 km de viaje.
I t i n e r a r i o : Sankt Moritz Bad - Pontresina - Berninapass - Forcola di Livigno - Livigno - Passo d'Eira - Passo di Foscagno - Bormio - Passo dello Stelvio - Sluderno - Lago di Resia - Glorenza - Müstair - Ofenpass - Zernez - Susch - Flüelapass - Davos - Filisur - Albulapass - Sankt Moritz Bad

|
 |
Ocho pasos y mil aguas
  Crónica de la jornada |
 |
A las 7h de la mañana estamos arriba y tras desayunar un opíparo buffet salimos más pronto de lo acostumbrado gracias a no tener que cargar las motos, ya que hemos hecho de St. Moritz nuestro campamento base por un par de días.
Dirección a Pontresina dejamos la carretera 27 para tomar la 29 y con ella el paulatino y tendido ascenso al Berninapass através del valle del mismo nombre .
La carretera en muy buen estado, todavía sombría a esta hora de la mañana, se convierte en un fantástico mirador sobre cumbres que rondan los 4000 m. de altitud.
El frío se deja notar mientras afrontamos las últimas curvas que nos llevan a los 2328 m. de altura con los que está marcado este paso , a la par que vemos los primeros grupetos de ciclistas cruzarse frente a nosotros.
Por lo visto hay una carrera ciclista y no tenemos muy claro si nos dejarán pasar, de todos modos, iniciamos el descenso, mucho más pronunciado que la subida y extremando las precauciones, ya que los ciclistas acortan las curvas adentrándose en nuestro carril.
A media bajada del Bernina, al cruce con la SS301 giramos a la izquierda para afrontar el corto y agreste tramo ascendente que nos llevará hacia el paso de Forcola di Livigno ya inmersos en tierras Italianas.
Con un trazado bastante estrecho y bacheado damos buena cuenta de este modesto paso inmersos en un denso tráfico, agrabado notablemente por la cantidad de ciclistas que afrontan las últimas rampas camino de la frontera Suiza.
Poco a poco dejamos atrás el tramo de carretera en peor estado y nos acercamos a una de las zonas más remotas de los Alpes, que hasta hace 50 años permanecía prácticamente intacta.
Sin embargo, el valle de Livigno ha día de hoy, se ha convertido en otro importante centro turístico más, dónde la localidad de Livigno es el centro neurálgico del que parten escursiones o donde se puede alquilar material para disfrutar de la naturaleza en las diferenes épocas del año arropados por las imponentes cumbres, los saltos de agua, las verdes praderas y todo el encanto que rodea a este pintoresco valle.
Con las laderas salpicadas de pequeñas casitas de madera recorremos los últimos kilómetros antes de llegar a Livigno parando en la primera gasolinera en la que la carretera nos escupe, y encontrando por sorpresa el sp95 a tan solo a 1,06€ por litro.
Obviamente la gasolinera está bastante llena pero merece la pena llenar el deposito a tan agradable precio. Posteriormente nos enteramos de que este precio es debido a que Livigno debe de ser una ciudad libre de impuestos.
Después de dar una vuelta por Livigno y de la charla de un agente porque nos metemos por una zona que al parecer debe ser de uso exclusivo peatonal, jamás encontramos algún tipo de señal que así lo indicara, retomamos la SS301 para afrontar la siguiente ascensión de la jornada.
Por carretera que no parece italiana, es decir, en sorprendente buen estado, entre abundante vegetación enfilamos el camino hacia el Passo d´Eira a 2209 m. de altura, paso al que se llega desde Livigno casi antes de que las gomas estén calientes y del que ni vimos la señal que indica su situación, por lo que del tirón, afrontamos la subida al Passo di Foscagno y sus 2991 m. de altura.
En la vertiente por la que vamos a bajar, el cielo se encuentra plomizo y amenazante, por lo que sin mayores dilaciones retomamos nuestro rodar con dirección a Bormio, lugar al que no llegaremos ya que pocos kilómetros antes giramos a la izquierda para tomar la Via Stelvio y con ella una de las ascensiones míticas de los Alpes que tantas ganas tenemos de subir.
Sorprendente es la cantidad de motos que nos encontramos en nuestra ascensión mientras atravesamos túneles, dejamos atrás un sin fin de horquillas, que forman la típica panorámica de este paso , y con una carretera en estado aceptable, en la vertiente por la que subimos. Dejamos atrás cualquier atisbo de vegetación acercándonos en constante caravana de motos hasta los 2757 m. de altura, es lo que es el segundo paso más alto de los Alpes .
Ya arriba, comentando los últimos kilómetros de ascensión los cuales que se puede divisar desde la parte alta, nos hacemos las cotizadas fotos bajo el cartel que indica la cima del paso, y digo cotizadas por la cantidad de motoristas que casi casi, se podría decir, que esperamos turno para tal labor.
Pero bueno, ya con nuestras instantáneas tomadas, con la mirada de sorpresa o admiración de algunos italianos al ver que venimos desde España con dos GS500 y con las primeras gotas de lluvía, nos dirigimos hacia el típico puesto a degustar una de las famosas Bratwurst.
Muy simpático el italiano que regenta el chiringuito nos invita a meternos bajo su puesto mientras que nos prepara y comemos la típica salchicha ya que lo que eran unas inocentes gotas se ha convertido en un auténtico aguacero.
Nos hubiera gustado disfrutar durante más tiempo del magnífco ambiente motero que se vive en la cima del mítico Stelvio pero como no tiene pinta de parar de llover, tras comprar la pegatina acreditativa, decidimos continuar nuestro camino en busca de cotas más bajas esperando que pare el diluvio.
Ya en los primeros tramos de bajada podemos ver claramente el trazado que dibuja la carretera , con sus 48 tornantes, que allá por el 1820 comenzaron a perfilar los austriacos y que fué testigo mudo de batallas y enfrentamientos durante la I Guerra Mundial.
Sin practicamente cambios desde aquella época, por delante tenemos un descenso que junto con el del Splugenpass se antoja de los más complicados del viaje, con un gran cantidad de horquillas que guardan unas pendientes de vertigo y que hacen que más de uno lo pase mal en algunos tramos.
Por este motivo tuvimos que ayudar a una compañera que tras calar la moto en una de estas envenedadas horquillas cayó al suelo, por fortuna no la paso nada y tan solo tenía un cabreo monumental.
Sin entender ni un palabra de su perfecto alemán, supongo que ella no entendió ni una de nuestro perfecto castellano, retomamos la larga bajada através de la SS41, en bastante mal estado por esta vertiente y que termina por dejarnos en la SS40, carretera que tomaremos dirección norte hacía Austria .
Esta carretera está en perfectas condiciones y aunque con bastante tráfico esconde alguna zona de curvas entre sus largas rectas.
Pasando de lejos algunas poblaciones deslucidas por la copiosa lluvia y siempre siguiendo las indicaciones hacia el Reschenpass nos entregaremos a la carretera para que nos acerque hasta el Lago di Resia y nos ofrezca la oportunidad de ver la iglesia semi-sumergida en sus aguas .
Retomamos el camino de vuelta por la SS40 con dirección a Glorenza.
Esta ciudad amurallada, situada a pocos kilómetros de la frontera con Suiza, fué centro comercial en tiempo pasados y en la actualidad se ha convertido en una villa con importante actividad turística.
Viendo que no para de llover improvisamos una parada en este acogedor lugar, aprovechando para comer en uno de los restaurantes que se pueden encontrar en las plazuelas de la villa .
No somos los únicos en darnos un merecido descanso bajo los toldos del pequeño restaurante ya que los cascos y trajes de agua pueden verse en prácticamente todas las mesas de la terraza, esperando que el tiempo nos de tregua y retomar el viaje más comodamente.
Aquí es donde empezamos a pensar en acortar la ruta prevista y llegar a Zernez para luego girar a la izquierda dirección a St. Moritz dejando de lado dos de los pasos previstos para el día de hoy.
Sigue lloviendo pero hay que continuar nuestro camino hacia el Ofenpass (Pass dal Fuorn).
La carretera en buen estado hace que los kilómetros pasen rápido a pesar de lluvía. Ya en Suiza, habiendo pasado la aldea fronteriza de Mustair y dejando a nuestra diestra el Val Muraunza con su correspondiente ascensión al paso del Umbrail, la carretera se va volviendo más retorcida mientras que vamos ganando altura entre una espesa masa forestal.
Las vistas sobre el Val Mustair son idilicas incluso con lluvia; pequeñas aldeas salpican el valle, que aunque rodeado de cumbres italianas, conserva su esencia en lengua y cultura ofreciendo al viajero una exuberante sensacion de tranquilidad.
Llegamos a la cima tras varias curvas de herradura a través de un paisaje rocoso repleto de pinares mientras que la lluvía parece darnos una pequeña tregua para poder realizar las fotos de rigor de manera más sosegada antes de iniciar el descenso hacia el National Park Suizo através del Val Del Spol.
La bajada, larga y tendida, sabe esconder una gran riqueza de flores y animales alpinos dentro de lo que es el mayor Parque Natural de Suiza con más de 172 kilómetros cuadrados.
Ya en Zernez y con algún tímido rayo de sol decidimos seguir el itinerario marcado en un principio, es decir, cruzar el Flüelapass y el Abulapass, por lo que seguimos dirección Susch en busca de las primeras rampas del Flüelapass por un tramo que no tiene mayor misterio y se hace por una carretera bastante recta con más tráfico del deseable.
Dejando atrás la agradable y vistosa Susch comenzamos la ascensión, sin abandonar la carretera 28, al Flüelapass. Rapidamente, sus empinadas curvas de herradura nos situan muy por encima del lecho del río ofreciendo unas bonitas vistas del valle.
Ya de manera sosegada, a media ladera de montaña, vamos dejando atrás el valle y tras unos kilómetros de tregua la carretera vuelve a tornarse descaradamente ascendente para abordar la parte alta del paso.
Acompañados de praderas y pedregales llegamos hasta la cima y al pequeño lago que se extiende en este collado .
La lluvia parece que por ahora nos ha abandonado y con la carretera cada vez más seca comenzamos el sinuoso y cada vez más encajonado descenso camino de la turística Davos, en lo que por algunos se considera como una de las mejores carreteras para rutear de Europa.
Nuestra visita a Davos es más testimonial que otra cosa, ya que se limita a una pasada rápida sin abandonar nuestras monturas siguiendo las indicaciones del GPS camino a Tiefencastel.
De irregular descenso, aunque terriblemente entretenida y con pequeñas casas y casonas de gran belleza , la carretera que nos lleva de Davos ha Wiesen es una maravilla para rutear a buen ritmo, tan solo enturviado en algunos tramos por las obras de acondicionamiento que se están llevando acabo en el momento de nuestro paso.
Unos kilómetros antes de llegar a Tiefencastel giramos a la izquierda dirección a Filisur por un pequeño carreterín de apenas tres metros de ancho aunque perfectamente asfaltado mientras que el cielo se vuelve a poner tremendamente oscuro y el ascenso hacia el Albulapass nos tiene guardado un auténtico diluvio.
El primer tramo de esta olvidada ascensión, se encajona y retuerce frente a una pared de roca, que a primera vista, parece que la carretera no va a ser capaz de superar. A media subida llegamos a una llanura en la que la carretera se une a la vía del tren camino de la empedrada Mugen.
Pasada esta localidad, el asfalto no volverá a ser lo que era y bajo una lluvía torrencial concluimos la última parte de esta rebotona ascensión.
Ya en la cima, sacar la cámara para plasmar un recuerdo de tan trabajada subida, se vuelve imposible si queremos conservarla en condiciones.
En absoluta soledad, tan solo apaciguada por un par de ciclistas, (siempre hay alguien que está peor de la cabeza que nosotros) abandonamos la escarpada y casi desértica cima para iniciar el lento descenso en el que la carretera mejora notablemente.
Para mí ha sido uno de los pasos más espectaculares que hemos cruzado, quizás por la sensación de estar completamente perdidos en la naturaleza en casi absoluta soledad, quizás por las condiciones en las que lo subimos o simplemente porque es un paso de montaña diferente al resto de los pasos Suizos que llevamos en estos días.
Sin lugar a dudas es un paso al que volveremos y habrá que disfrutarlo con buen tiempo a ver si tenemos estas sensaciones tan placenteras.
A estas alturas decir que no estamos mojados sería de cínicos. Da lo mismo el traje de agua, da lo mismo los guantes de goretex y da lo mismo los guantes de gasolinera debajo de los primeros.
El agua a estas alturas ya ha calado y lo que en días anteriores era una leve sensación de humedad hoy es sentir el agua corriendo libremente por algunas partes de nuestro cuerpo.
Hemos dejado atrás el grandioso Albulapass y retomado la carretera 27 de vuelta a St. Moritz.
Sentir como la moto se retiene cuando los coches se cruzan con nosotros y nos lanzar verdaderas olas de agua, no tiene precio.
La carretera está absolutamente inundada y a estas alturas aunque parezca increible lo único que hago es reir y reir cada vez que viene un coche de frente.
Luego comentando la jugada en el hotel podemos comprobar que este sentimiento fue extensible a todos los mienbros del grupo.
Ya en el albergue, volvemos a dar uso a esa maravillosa cuerda de tender y colgamos la cordura en nuestro improvisado tendedero.
Hoy sin lugar a dudas, ha sido el día que más agua nos ha caído encima de la moto, aún así en la animada cena en el albergue no faltan las risas y los comentarios acerca de un día, en el que no nos arrepentimos lo más mínimo de haber recorrido todos y cada uno de los kilómetros que teníamos previstos y posiblemente de no haberlo hecho así siempre nos hubiera quedado esas dos espinitas llamadas Fluela y Albulapass.
Bastante cansados, tras las cervecitas y la partida de dados nos vamos a la cama sin saber a ciencia cierta la previsión del tiempo para mañana, aunque no tiene mucha pinta de mejorar.
|
|
 |
Si nuestra web te ha sido de utilidad puedes ayudarnos a mantenerla realizando una donación. La donación se realiza a través de PayPal, que es el sistema más seguro, confiable y versátil que existe actualmente para realizar compras y donaciones por internet. Pincha en el botón para realizar tu donación: |
 |
 |
 |
 |
 |
|
 |
 |

 |
 |
 |
Viajero nº
|
 |
 |
 |
 |
|
|
 |
 |

  Documento creado en Noviembre del 2007
 Esta página pertenece a: Blue Noise, viajes en moto
Preparando nuestro viaje a los Alpes 2008 :: sttraping :: 2007 - 2008
 |
 |
©2007-2008 Blue Noise Viaje en moto a los Alpes, All rights reserved :: http://www.blue-noise.org
|
|