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15 Marzo 2008: de Ciudad Rodrigo a Viseu
  Mapa e itinerario |
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Recorrido total 275 km, para completar un total de 567 km. de viaje.
Ver mapa más grande
Salida de Ciudad Rodrigo dirección Portugal por la N-620.
Pasados unos 30 km entramos en Portugal.
En la salida 31 tomamos la N332 dirección Almeida. Se llega tras 16 km.
Siguiendo la N332 y tras recorrer otros 20 km llegamos a Castelo Rodrigo.
Tomamos la N221 dirección sur (Guarda).
Tras 49 km, tomamos la N16 que nos llevará a Guarda.
Tomamos la N18 durante 50 km. hasta Covilha.
En Covilha tomamos la N339 hasta el cruce con la N338.
En 15 km llegaremos a Manteigas.
Desde Manteigas se accede a la N232.
Pasados otros 55 km y siempre por la N232 llegaremos a la IP5, que tras 16 km nos dejará en Viseu. |
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Serra Da Estrela, un lugar para perderse
  Crónica de la jornada |
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Nos levantamos a las 8 de la mañana (hora española). Nubarrones bajos se ciernen sobre Ciudad Rodrigo . Nos enfundamos la cordura y bajamos a desayunar a uno de los bares cercanos al hostal. Café con leche y tostada en pan rústico, 2€.
A las 9 salimos por la N620 dirección Vilar de Formoso, frontera con Portugal.
La N620 estaba siendo desdoblada por lo tanto estaba en obras, aunque se podía circular con total normalidad. Antes de llegar a la frontera llenamos el depósito, ya que la gasolina en Portugal es bastante más cara. En total 11,83 €.
Pocos kilómetros después entramos en Portugal. En la parte portuguesa las gasolineras se agolpan a ambos lados de la carretera ofertando descuentos en gasolinas, aunque realmente todas tienen más o menos el mismo precio, unos 1,399 € el litro de Sin Plomo 95. Luego vimos que e exactamente el mismo que en el resto del país, dónde las variaciones de unas zonas a otras son muy pequeñas.
El aire pega fuerte de costado y cuesta mantener la dirección de marcha. Por lo menos, la carretera va mejorando según pasan los kilómetros dirección a Almeida y lo que en un principio era una carretera bastante bacheada con el paso de los kilómetros va mejorando y se hace más cómodo el transito a través de ella.
Sin apenas tráfico y entre campos de pinos y algún que otro campo de cultivo llegamos a Almeida.
Almeida es una pequeña villa portuguesa con cerca de 1 500 habitantes, situada a 14 km. al norte del puesto fronterizo de Vilar Formoso, una de las mayores puertas de entrada y salida de Portugal. Por su posición estratégica, ocupó un rol muy importante en la defensa de la parte septentrional de la frontera entre el Duero y el Tajo. Por esta razón, en 1641 se construyó allí una de las mayores plazas fuertes portuguesas con forma de estrella y un perímetro de más de dos kilómetros que, a pesar de constantes batallas y asedios, a día de hoy está prácticamente intacta.
Entramos a la fortificación por una de las dos puertas que permitían el acceso a la plaza fuerte . Subimos a la parte alta, casitas bajas y una tranquilidad pasmosa en todo el pueblo.
Damos una vuelta y bajamos de nuevo para retomar la N332 dirección a Figueira de Castelo Rodrigo hasta divisar el castillo de Castelo Rodrigo y tomar el cruce a la derecha para acceder a la zona fortificada que fué el origen del pueblo de Figueira.
Castelo Rodrigo fue una importante pieza defensiva ante los ataques de las tropas de Castilla. Se puede pasear por dentro de la zona amurallada viendo las pequeñas casitas que se agolpan alrededor de la iglesia. Hay una zona de pago para subir a la torre.
Desde la zona del castillo, hace tiempo para evitar al invasor y hoy en día para deleitarse con una bonita panorámica, merece la pena detenerse a disfrutar observando las diferentes serranías y del pueblo de Figueira de Castelo Rodrigo.
Bajamos de nuevo hacia el cruce entre la carretera N332 y N221. Lugar en el que podremos ver la indicación hacia el mirador de Merofa. La carretera recién asfaltada con curvas a uno y otro lado en constantes ascensión atraviesa un gran bosque de pinos hasta llegar al mirador. Lanzamos las fotos de rigor y bajamos de nuevo hasta el cruce para esta vez tomar la N221 dirección a Pinhel.
Curvas y más curvas entre vegetación baja atravesando la escarpada serranía de Morofa. En principio la carretera es muy buena, para tornarse muy mala durante unos kilómetros (aunque perfectamente transitable) y volver a mejorar a la llegada a Pinhel. Los paisajes, la tranquilidad y el sosiego hacen de esta zona una verdadera maravilla para rutear y disfrutar de la moto.
Poco a poco el cielo se va encapotando y los grandes claros van dando paso a oscuros nubarrones que nos hacen ver que el primer chaparrón del viaje esta por caernos … demasiado pronto pensamos … solo acabamos de empezar. Esto nos desilusiona en un principio ya que quedan muchos días y todos lloviendo puede ser un infierno.
Mientras tanto hemos pasamos Pinhel y vamos acercándonos a la localidad de Guarda pasando de la N221 a la N16.
Llueve ... al entrar en Guarda la lluvia hace acto de presencia. La subida al centro de la localidad se hace por una interminable y tortuosa calle empinada, empedrada y con mucho tráfico. En esta parte alta se encuentra lo más interesante de Guarda, la Catedral.
Por fin llegamos a la cima de la ciudad situada a mayor altitud de todo Portugal, la lluvia remite y podemos dar una pequeña vuelta por dónde nos dejan, ya que hay una competición de mountain bike por el centro de la localidad y el perímetro de la Catedral está vallado para la celebración del evento.
Salimos de Guarda, otra vez comienza a llover, si el tiempo sigue empeorando va a ser complicado meternos en la zona de la Serra Da Estrella, Afortunadamente según dejamos atrás la localidad de Guarda y avanzan los kilómetros a través de la N18, se vuelven a ver grandes claros y la lluvia remite. Al final, lo que dicen los portugueses en relación a Guarda va a ser cierto; "fria, rica, fea y fuerte", ya que la localidad, nos ha aportado menos de lo que a priori esperábamos de ella. Extraña mezcla entre barrios nuevos y viejos, el tiempo y el tedioso empedrado han colaborado para no llevarnos un buen sabor de boca de Guarda.
La N18 nos lleva hasta Belmote entre curvas y bonitos paisajes serranos, no sin antes parar a comer en un merendero aprovechando que no llueve ... ya son las 2 de la tarde.
Belmonte, pequeña localidad cargada de encanto dónde destaca el castillo del que se conservan la muralla y la torre del homenaje. Se puede entrar en su interior de manera gratuita. En esta zona tras la muralla se ha habilitado como un anfiteatro dónde se celebran eventos.
Salimos de Belmonte retomando la N18. Los cultivos de almendros, ya florecidos, salpican las faldas de la sierra y dan un interesante matiz de color a ambos márgenes del recto asfalto que nos lleva hasta Covilha, puerta de entrada al parque natural Serra da Estrela.
Nos adentramos de manera más acentuada en la Serra da Estrela, conjuno granítico de más de 100.000 ha y el espacio protegido más extenso de Portugal. Aunque la cantidad de carreteras y pistas hace que sea difícil de creer que estamos en un parque natural, estas aportan un fácil acceso a muchos lugares de gran belleza. Del mismo modo los lagos glaciares son aprovechados para generar energía eléctrica, hay pistas de skí y poco a poco hay zonas que están muy urbanizadas. Aun así por la zona en la que pasamos se puede disfrutar de unos parajes espectaculares y es más que recomendable disfrutar de la moto por estas carreteras.
Afortunadamente el día ha cambiado por completo y aunque hay nubarrones, los claros dejan ver de vez en cuando al sol y seguimos avanzamos por la N339, carretera en buen estado durante los primeros kilómetros de subida, salpicada de miradores y que poco a poco va haciéndose más bacheada por un sin fin de curvas que nos llevarán hasta la estación de skí. Todas y cada una de las curvas que tienen guardarrailes están equipados con sistema de protección de motoristas (doble bionda).
A más altura más viento, haciéndose muy molesto en la parte más alta , justo al llegar al cruce con la N338, carretera que tomaremos girando a la derecha y en la que los pinos nos protegen del insaciable viento.
Seguimos nuestro viaje entre pinos y curvas, curvas y pinos dando buena cuenta de los kilómetros que restan antes de encontrarnos con una impresionante panorámica de un imponente valle glaciar (Valle Glaciar del Zézere) . Dos curvas en formas de orquilla y bajada empinada hasta la base del valle. La carretera, con interminables curvas enlazadas y pequeños saltos de agua que van apareciendo a los márgenes, discurre al lado del río hasta la localidad de Manteigas.
Pasamos Manteigas sin más, impresionados por la belleza del valle que acabamos de cruzar y sin parar de curvear en ningún momento llegamos hasta la N232, pasando un tramo de carretera estrecha custodiada por enormes pinos y sin delimitación de carriles.
Llegaremos a un cruce con la N232, tomaremos la carretera dirección a Gouveia.
Después de unos kilómetros más de subida por la N232, la carretera se torna descendente y según pasan los kilómetros va mejorando haciéndose más ancha y con mejor asfalto. En todo momento guardarrailes con doble bionda por una carretera que es un autentico sacacorchos, aunque poco a poco va tornándose menos revirada y más abierta.
Llegamos a Gouveia , nos damos una vuelta por una localidad que en los últimos años ha crecido enormemente y donde todavía, ha día de hoy, se pueden observar numerosas grúas salpicando la panorámica de la ciudad. Una vez más, una calle empedrada nos lleva hacia el centro urbano.
Retomamos el viaje dirección a Viseu, último destino del día de hoy y lugar donde dormiremos.
Llegamos sin mayores complicaciones, aunque nos cuesta bastante encontrar el hotel ya que la dirección exacta no aparece en el GPS ni el Google Maps ... al fin conseguimos llegar no sin dar más de una vuelta.
Nos cambiamos y nos vamos hacia el centro de Viseu. Antes de nada tomamos un café y un lanche por tan solo 1,45 € en una de las típicas pastelerías de la ciudad, que a esa hora de la tarde, esta bastante llena. El lanche (pronunciado "lanch") es una especie de bollo relleno de cualquier producto salado ... es algo muy popular en las innumerables cafeterías que suelen haber en todas las ciudades ... pero bueno ... eso lo descubriremos en los próximos días.
Cenamos en el hotel y nos llevamos muy buen recuerdo de la zona de la Serra da Estrela. Seguro que algún día volveremos para conocerla en mayor profundidad.
* Se puede acceder a todas las fotografías del día desde el menú superior.
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