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sp (1K) 21 Marzo 2008: de Lisboa a Portimaosp (1K)
sp (1K)hojita (1K)sp (1K)Mapa e itinerario
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sp (1K) Recorrido del día 294 km, para completar un total de 1622 km de viaje.


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• Salida de Lisboa por el Puente de Vasco de Gama.
• Tomar la N5 durante unos 25km hasta llegar a Aguas de Moura.
• Pasado Aguas de Moura, tomar la carretera IC1 durante un tramo de unos 34 km hasta la localidad de Alcocer Do Sal.
• La IC1 nos llevará hasta la N120, la tomamos y siempre en dirección sur hacia Santiago do Cacém.
• A la salida de Santiago do Cacém retomamos la N120 y recorremos por ellas otros 56km hasta llegar a Odemira
• Salimos de Odemira por la N263 durante poco más de 3km y tomamos la desviación a la derecha para tomar la N123.
• La carretera N123 tras 18km nos llevará hasta la N266, carretera que tomamos dirección sur hacia Monchique.
• Tomamos la N266 durante unos 42km hasta llegar a Monchique.
• A la salida del pueblo retomamos la carretera por la que hemos llegado durante otros 17km.
• Llegamos a la N124, que tras unos 7km nos llevará hasta Portimao.
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sp (1K) Entre parques naturalessp (1K)
sp (1K)hojita (1K)sp (1K)Crónica de la jornada
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sp (1K) A estas alturas deciros que nos levantamos a las 7 de la mañana (hora portuguesa) no es una novedad, lo que casi casi si es novedad, es ver el brillar del sol por segundo día consecutivo.

Salimos de Lisboa dirección al aeropuerto, por la autopista, con la única intención de cruzar el puente de Vasco de Gama, el más largo de Europa con sus 17,2 km. de longitud, de los cuales 10 están sobre las aguas del estuario del Tajo. La carretera es de 4 carriles y muy bien asfaltada y con unas vistas impresionantes sobre el río y sus riberas.

Pasado el puente y la localidad de Montijo, seguimos las indicaciones hacia Aguas de Moura tomando para ello la rebotona y poco transitada N5. Un enorme pinar, varias cavas de vino y llegamos por una vía cada vez más estrecha hasta la localidad de Alcacer do Sal, donde lo más significativo es el castillo y las maravillosas vistas que nos ofrece sobre el Parque Natural del Estuario del río Sado Alcacer Do Sal.

En Alcocer no hay mucho más y reanudamos la marcha buscando la carretera IC1 que a través de una larga recta, entre pinares y con algo más de tráfico nos llevará hasta la N120, vía sobre paisajes más agrestes y a la vez bastante más entretenida. Abandonamos la N120 en el cruce con la carretera M244 Santiago Do Cacem; carretera estrecha, curvada y solitaria que entre pinos y olivares nos da unos kilómetros de absoluta diversión y bello paisaje con el mar como límite bajo el horizonte.

Entramos en Santiago Do Cacém y en seguida podemos ver la seña de identidad de la villa, su castillo Castillo Santiago Do Cacem. Subimos hasta él y damos un agradable y tranquilo paseo entre la doble muralla. Dentro del castillo nos sentamos bajo una sombra para almorzar en la tranquilidad y el sosiego que ofrecen sus muros.

El próximo tramo es de carretera muy cambiante; pastos salpicados con pequeñas casitas, praderas dónde pastan ovejas y vacas, campos de pinos, encinas y todo ello entre curvas y más curvas por una N120 que se va haciendo más agradecida según van pasando los kilómetros.

Pasada la localidad de Sac Luis nos adentramos en el Parque Natural Do Sudoeste Alentejano e Costa Vicentinantinantina N120 (nombre fácil de recordar donde los haya). La vía se encajona y retuerce convirtiéndose en un perfecto mirador de toda la serranía que estamos cruzando, donde bellas panorámicas y el olor a eucalipto nos acompaña hasta Odemira.

Odemira, pueblo de casas blancas asomadas sobre el río Mira, ofrece un laberinto de callejuelas donde el pausado ritmo de vida y la tranquilidad de sus gentes nos transportan a tiempos pasados. Desde el mirador, dejando atrás el puente sobre el río, se obtienen unas preciosas vistas de la villa. La carretera desde este mirador continúa sinuosa y tentadora, pero ese no es el camino que debemos seguir para llegar a nuestro siguiente destino. Bajamos, llenamos el deposito (16,30€) y como hace buen tiempo decidimos que hoy comemos de picnic en el siguiente tramo.

A estas alturas poco queda ya de las latas de paté, atún y caballa que metimos en la maleta al iniciar nuestro viaje, por lo que buscamos algún sitio donde aprovisionarnos. Una pequeña tienda, regentada por una portuguesa muy amable es lo único que encontramos, no sin antes dar unas cuantas vueltas que nos sirven para recorrer otra zona del pueblo. Barato es poco, apenas unos 3€ en comprar todo lo necesario para comer en condiciones.

Abandonamos Odemira por la N263 y tras poco más de 2 km. tomamos el cruce con la N123 dirección a Luzianes-Gare.

La N123 es una carretera rural, no en muy buen estado pero perfectamente transitable que entre subidas y bajadas e interminables curvas nos va adentrando en terreno, cada vez, más agreste y escarpado.

Hoy si que estamos disfrutando; el tiempo, la tranquilidad, la carretera … todo es perfecto para rodar en moto y los kilómetros se nos van sin apenas darnos cuenta.

Pasado Luzinanes-Gare la carretera pasa a nombrase como N266. Más abierta y en mejor estado, hace que sin darnos cuenta, aumentemos la velocidad de marcha y entre curvas rápidas con excelente visibilidad llegamos a la altura de Santa Clara-a-Velha.

Santa Clara-a-Velha, localidad que poco tiene que ofrecer y más que nada vamos buscando la carretera que supuestamente llevaría hasta un pantano próximo, carretera que nunca encontramos y que más adelante vimos que era un camino empinado y lleno de piedras. Al salir de la localidad, 2 agentes de tráfico están parando a una caravana de daneses … bueno … y a una moto de españoles.

Supuestamente pisamos una línea continúa al salir del pueblo. En el cruce, la línea discontinua tenía una longitud total de 1 metro (3 rayitas) y dudo mucho que el agente viera si pase por encima o no (cosa que ni yo se a ciencia cierta) desde su posición, agazapado a unos 150 metros detrás de un camión. Claro, como la caravana era tan grande por narices tiene que pisar en un momento la linea ya que no entra en 1 metro de línea discontinúa, por lo que ellos, según el agente, se habían saltado el stop.

El caso es que 49,88€ tuvieron la culpa … el danés pagó 60€ ya que tiene mayor infracción saltarse el stop que pisar la línea continúa. Lo que si fue de traca es el tiempo que tardo en formalizar la denuncia y rellenarlo todo … más de media hora. La multa se paga en el momento y en efectivo. En un principio le dijimos al señor agente que le pagamos con tarjeta, el muy educado nos dijo que en el pueblo había un cajero. Al final saco los 50€ y se los doy, me dice que no tiene cambio, a lo que yo le contesto que en el pueblo tiene un cajero y bar para cambiar. Su compañero saca su monedero y me devuelve 15 céntimos (que suerte hemos tenido rebaja).

Retomamos nuestro camino con la sensación de que nos han calzado una multa por ser extranjeros, un atraco en toda regla que me recuerda, mientras que escribo estas líneas, la aventura que he leído hace poco, sobre el viaje de unos compañeros a Ucrania, donde narraban el modo tan peculiar y de dudosa legalidad de poner y cobrar multas. Esta visto que en todos los sitios cuecen habas.

Pasamos la localidad de Nave Redonda y la carretera vuelve a retorcerse y a tornarse ascendente. El olor de los eucaliptos se hace más intenso dentro del casco y la carretera por momentos va mejorando hasta convertirse en una alfombra negra donde curvear es un auténtico placer.

Entre la multa y con lo que estamos disfrutando de las curvas y el paisaje, se nos ha olvidado que no hemos comido, paramos en la Fonte de Amoreira a recuperar fuerzas y llenar el buche.

Poco nos queda ya para llegar hasta Monchique. El último tramo de N266 se nos muestra espectacular en todos los sentidos. Las paradas en los márgenes de la carretera, son obligadas, para poder disfrutar de las inmejorables panorámicas que se abren tras cada curva. Castaños, eucaliptos, madroños, alcornoques y un sin fin de especies más, salpican la rica sierra que estamos atravesando.

Una vez en Monchique, pequeño pueblecito serrano de pequeñas casas blancas iluminadas por el sol de media tarde, nos damos una vuelta por sus escarpadas calles y acto seguido salimos de la localidad dirección sur de la mano de la N266.

Hay bastante más tráfico y la sierra poco a poco va muriendo, haciéndose la carretera más recta y aburrida hasta llegar a la turística villa de Portimao.

En Portimao poco hay que ver. La localidad nos pareció bastante fea y la Playa Da Rocha no es nada del otro mundo. Sinceramente esperábamos más. De todos modos nos damos una caminata por el bullicioso paseo marítimo, hacemos algunas compras para hacernos la cena en el apartamento (tenemos cocina y microondas) y caída la noche nos vamos a cenar y a descansar.

Mañana toca recorrer todo el Algarve. ** Hay pocas fotos de este día porque no debieron pasarse bien desde la tarjeta SD al disco duro, una pena, porque había un montón de paisajes y lugares que nos hubiera gustado compartir con vosotros mediante alguna imagen.
* Se puede acceder a todas las fotografías del día desde el menú superior.

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