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23 Marzo 2008: de Vilamoura a Evora
  Mapa e itinerario |
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Recorrido del día 285 km, para completar un total de 2188 km de viaje.
Ver mapa más grande
Desde Vilamoura vamos a Loulé por la N396.
En las inmediaciones de Loulé tomamos la .
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Por tierras del Guadiana
  Crónica de la jornada |
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Nos levantamos sobre las 7:30h (hora portuguesa). Desayunamos y abandonamos el apartamento en el que nos hemos alojado. Dirigiéndonos a la localidad de Loule, haciendo los mismos 13 km que ayer, pero en sentido contrario, notamos que hace bastante frío que se va haciendo más intenso según ganamos altitud.
Desde Loulé, tomando la N396 nos vamos dando cuenta de que hoy la carretera promete. Primeras curvas por lugares con poco tráfico nos hace pensar que hoy hemos esquivado a las masas y el día va a estar entretenido.
Un pequeño tramo por la R124, que casi ni merece mención y entramos a la N2, carretera bien asfaltada, retorcida y con kilómetros y kilómetros de guardarrailes protegidos con doble bionda que va serpenteando y retorciéndose entre pinos y encinas .
Pasan los kilómetros y la vegetación, según ganamos altura, pasa a ser más austera. Atravesamos la Sierra de Malhao, dejando sobre el horizonte y a nuestra izquierda la serranía de Calderao . El conjunto nos ofrece una excelente panorámica de cimas y valles salpicadas de pinos y castaños. La carretera nos da un respiro para poder contemplar las virtudes de este lugar. Comenzando a descender nuevamente se retuerce hasta llegar a Almodóvar. br>
Damos una vuelta por Almodovar sin bajarnos de la moto ya que lo realmente interesante de estos primeros kilómetros son los tranquilos y solitarios parajes que estamos atravesando.
Sobre el plano desde Almodóvar la N2 se convierte en una carretera recta que nada tiene que ver con el tramo de unos 50km que acabamos de hacer, comienza la denominada Planicie Dorada. Por lo que decidimos desviarnos hacia Mértola por la N267.
La N267 se nos muestra rebotona y bacheada dependiendo de en que tramos, con nada de tráfico y alguna que otra curva. A la altura del rió Ribeira de Oeiras , cruzando sobre el puente, el GPS sale literalmente volando de su soporte … nunca nos había pasado y tiene que sucedernos a 700 km. de Madrid. Esta visto que lo peor de este viaje se lo esta llevando él, entre esto y el remojón del día que llegábamos a Lisboa … Lo recogemos, ponemos la batería y la tapa en su sitio y afortunadamente sigue funcionando, aunque le han quedado unos bonitos raspones de por vida.
Después del pequeño incidente retomamos el camino. El paisaje es una maravilla en todo momento y las praderas están salpicadas de ovejas y vacas que pastan a sus anchas bajo una calida luz solar que nos hace olvidar el frío que hacía a primera hora de la mañana. Pinos y castaños nos acompañan, a placer, a ambos lados de la carretera. La primavera en esta zona ha llegado y los rojos, amarillos y lilas tiñen los campos hasta donde nuestra vista alcanza . Poco antes de llegar a Mértola, entramos en el Parque Natural del Valle del Guadiana, la carretera se hace más encajonada y retorcida hasta toparnos con la silueta de la muralla y el castillo de la citada localidad .
Necesitamos una gasolinera, estamos apunto de entrar en reserva y consultando el GPS (aún vive) quedan unos 54 km. hasta la siguiente en la localidad de Serpa. Tomamos la N265 para cruzar el Parque Natural haciendo parada en Minas de Santo Domingo para almorzar en un merendero junto a un especie de lago artificial. La tranquilidad de estos parajes es pasmosa.
Por fortuna para nosotros, poco después, nos encontramos con una gasolinera perdida en mitad de la nada . Llenamos el deposito con 19€. Esta es la única gasolinera que no aceptan tarjetas de crédito y solo tienen 1 surtido de Sin Plomo 95 y otro de Gasoil.
La N267 se hace más retorcida, el asfalto es perfecto y no hay prácticamente nada de tráfico. Pasamos las localidades de Santa Iria, Serpa y llegamos hasta la N260 que sin pena ni gloria y a buen ritmo nos deja en Beja.
En Beja se suceden las tiendas de artesanía, donde se pueden comprar las típicas colchas alentejanas, y sus reposterías. Pero sin lugar a dudas lo más destacable y lo que más llama la atención es la Torre del Homenaje de su Castillo .
Salimos de Beja tomando la IP2 que entre campos de monte bajo y algún que otro campo de cultivo nos lleva pasando por Portel y su castillo, hasta la ciudad de Évora, lugar en el que tenemos el hotel y marcado como de obligada visita. Este tramo transcurre sin más; carretera ancha, con pocas curvas y en perfecto estado por la que los kilómetros pasan volando.
A eso de las 14:00 horas salimos, ya vestidos de persona, para ir a comer. No sabemos muy bien si nos encontraremos todo cerrado o no. Damos mil vueltas, en Évora llaman restaurante a lo que por aquí sería una tasca.
En nuestro divagar llegamos hasta la Plaza do Giraldo , centro de la ciudad y antiguo foro romano. Hay varias terrazas completamente abarrotadas de gente comiendo y aquí tampoco es posible encontrar sitio para comer.
Al final terminamos comiendo una especie de plato combinado, junto a otro grupo de españoles, en una especie de macro pastelería-restaurante sin ningún tipo de encanto, mientras que los portugueses ya están merendando.
Después de comer retomamos nuestro caminar tomando la Rua 5 de Outubro para ver el resto de esta ciudad-museo llamada Évora. Entre casas blancas, calles estrechas, e iglesias llegamos a su majestuosa catedral del siglo XIII . Ojo para entrar hay que pagar … algo que nosotros no hicimos, sin embargo, es recomendable dar una vuelta por el perímetro para observarla con todo lujo de detalles.
Pero sin lugar a dudas lo que más nos gusto fue la plaza y el jardín en la que está ubicado el templo romano de Diana , el cual, aún conserva 14 columnas coríntias y ofrece un pequeño mirador sobre una parte de la villa.
Desde el templo romano de Diana, nos dirigimos hacia las murallas y al acueducto de Agua da Prata de 18 km. de longitud. Nada tiene que ver con el de Segovia, pero merece la pena acercarse a verlo. También pasamos junto a las Portas de Moura lugar en el que se alzan 2 torreones en lo que era el antiguo acceso a la ciudad amurallada.
Dando un sosegado paseo, siguiendo la parte exterior de la muralla y viendo las diferentes puertas de entrada a la villa, llegamos hasta el hotel después de una buena caminata. Nuestro viaje esta llegando a su fin y aunque nos ha hecho un poco de todo (agua, viendo, calor, frio), queremos más … Portugal nos ha gustado mucho … aunque mañana todavía quedan los últimos lugares por ver y las últimas carreteras que recorrer.
Una vez más, después de una ruta plagada de curvas y buena carretera no hemos visto a ninguna moto, bueno prácticamente tampoco a ningún coche ... pero es de estrañar que en este tipo de vías, un domingo, no se vean moteros.
Cenamos en el hotel.
* Se puede acceder a todas las fotografías del día desde el menú superior.
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